Ambulancias de la nueva flota SAMUR alineadas durante su presentación en Madrid

Nueva flota del SAMUR: así son sus 99 nuevos vehículos

La nueva flota de vehículos del SAMUR incorpora 99 unidades al servicio municipal de Madrid: 52 ambulancias de soporte vital básico, 28 de soporte vital avanzado, una ambulancia psiquiátrica y 18 unidades de intervención rápida y mando.

Pero quedarse con «Madrid estrena 99 vehículos» sería contar solamente la nota de prensa.

Porque para los que trabajamos en emergencias, y también para cualquiera que alguna vez termine dentro de una de estas ambulancias, lo interesante está en otra parte: qué vehículos son, cómo están transformados, qué equipamiento incorporan y, sobre todo, qué cambia realmente respecto a la generación anterior.

Vamos a destriparlos. Metafóricamente, que los compañeros del Ayuntamiento acaban de estrenarlos.

81 ambulancias nuevas y 18 vehículos de intervención rápida y mando

La nueva flota fue presentada el 23 de septiembre de 2026 y supone la sustitución de aproximadamente dos tercios de las ambulancias del servicio, según la presentación oficial del Ayuntamiento de Madrid.

El lote incluye 81 ambulancias de SAMUR-Protección Civil y otros 18 vehículos de intervención rápida y mando. El contrato detalla 52 SVB, 28 SVA, una ambulancia psiquiátrica y 18 VIR.

Fraikin confirmó la entrega de los 99 vehículos el 1 de octubre, con el mismo reparto entre ambulancias y unidades de intervención rápida y mando. Esta confirmación del proveedor no acredita por sí sola cada especificación del pliego.

Aquí conviene separar tres cosas: lo que se contrató, lo que finalmente se presentó y lo que veremos trabajando realmente en la calle.

Porque el papel lo aguanta todo. Una ambulancia empieza a contar la verdad cuando acumula avisos, kilómetros y guardias.

La camilla: una mejora que se nota de verdad

Una de las novedades más interesantes está en el sistema de movilización del paciente.

El Ayuntamiento habla de un sistema de ayuda mecánica para las maniobras de carga y descarga de las SVA. El pliego técnico del expediente 300/2025/00040, anexos II y III concreta más.

Exige portacamillas eléctrico con Trendelenburg y antitrendelenburg, desplazamiento lateral, tres puntos de sujeción, sistema hidroneumático y capacidad de carga de al menos 300 kilos.

Son las características exigidas en la contratación, no una prueba independiente del equipo entregado.

Ojo con un matiz importante.

El documento define como eléctrico el portacamillas. La camilla aparece descrita aparte, con estructura de aluminio y una capacidad de carga de al menos 250 kilos. Por tanto, no vamos a llamar «camilla eléctrica» a todo el conjunto por comodidad si la documentación no lo dice.

Y aquí, desde Summarios, sí tenemos una comparación que merece la pena.

El SUMMA 112 ya dio un salto similar en 2021.

Cuando la Comunidad de Madrid renovó aquel año sus UVI móviles, una de las novedades que destacó expresamente fue la incorporación de camillas eléctricas. El objetivo declarado era facilitar el manejo del paciente crítico y reducir las lesiones de los trabajadores por sobrecarga o esfuerzo.

Después de años utilizándolas podemos añadir algo que no cabe en una ficha técnica: para nosotros fue un antes y un después.

Para el TES, por supuesto. La reducción de esfuerzo en determinadas maniobras se nota muchísimo durante una guardia y más todavía cuando acumulas años haciendo el trabajo.

Pero también se nota para el paciente.

Los movimientos son más progresivos y determinadas maniobras resultan bastante más cómodas que con aquellas camillas manuales con las que trabajábamos antes.

¿Es mejor el nuevo sistema del SAMUR que el que llevamos usando en el SUMMA desde 2021?

No lo sabemos todavía.

Y ojalá lo sea.

Han pasado cinco años. Lo lógico es esperar que hayan aparecido mejoras. Si los samuráis estrenan ahora una solución mejor, estupendo para ellos y también nos interesa a los summarios, porque la flota del SUMMA tampoco será eterna y llegará nuestra siguiente renovación.

Esta comparación da para un artículo aparte. Modelo contra modelo, sistema contra sistema y, sobre todo, experiencia real de uso.

Una célula asistencial diseñada para trabajar, no para la foto

La nueva generación también cambia la organización interior.

Según el Ayuntamiento, para diseñar el habitáculo se analizaron la secuencia de movimientos de los profesionales, la frecuencia de uso del material, las distancias de alcance, las posturas de trabajo y la manipulación de cargas.

Dos profesionales del SAMUR revisan el material en el interior de una nueva ambulancia
Interior de una ambulancia de la nueva flota. Ayuntamiento de Madrid / Diario de Madrid, CC BY 4.0. Conversión a WebP.

Eso es bastante más importante de lo que suena.

En una ambulancia, tener algo veinte centímetros más cerca puede parecer una chorrada hasta que necesitas utilizarlo con el vehículo en marcha o mientras tienes las manos ocupadas atendiendo al paciente.

Los compartimentos y soportes se han rediseñado para localizar, extraer y reponer el material con mayor facilidad. También hay un nuevo compartimento de medicación y se han reforzado los sistemas de sujeción de mochilas, bolsas, cajas y equipos durante la marcha, según la nota municipal de presentación.

Se han revisado cierres, topes y sistemas de retención, además de proteger mejor el cableado y las canalizaciones de gases medicinales.

Todo esto tiene una consecuencia que rara vez sale en la fotografía de presentación: menos necesidad de moverse por el habitáculo.

Durante años hemos normalizado atender pacientes levantándonos, inclinándonos o desplazándonos dentro de una ambulancia en marcha. El problema es evidente. En cuanto dejamos de estar sujetos, nosotros también nos convertimos en algo que puede salir despedido.

Cuanto más trabajo pueda realizarse desde una posición segura y con el material al alcance, mejor.

Más espacio en el acceso lateral

Las SVA también ganan espacio libre en el acceso lateral.

Puede parecer una mejora pequeña hasta que intentas entrar o salir con un paciente, varios profesionales y material alrededor.

Cada centímetro que deja de estar ocupado por un mueble puesto donde molesta cuenta.

El Ayuntamiento señala además que la colocación de los equipos de electromedicina y sus conexiones se ha coordinado con la distribución del habitáculo.

Esto es exactamente el tipo de detalle que habrá que preguntar a los profesionales del SAMUR después de unos meses de uso.

Sobre plano puede quedar fantástico.

A las cuatro de la mañana y con un paciente crítico delante se descubre si alguien pensó realmente dónde debía ir cada cosa.

Iluminación interior con diferentes intensidades

La iluminación de la célula permite distintas combinaciones e intensidades para adaptar el ambiente al trabajo que se está realizando.

Tiene lógica.

No necesitas la misma iluminación para realizar una técnica que para acompañar durante cuarenta minutos a un paciente estable.

También existen puntos de luz individualizados según las tareas realizadas en el habitáculo.

Y aquí hay otro aspecto que muchas veces se mete en el saco de la comodidad cuando también afecta al paciente: climatización, luz, ruido y movimientos forman parte de la experiencia del traslado.

Un paciente puede entrar mojado después de estar en la calle en invierno, ser una persona mayor con peor regulación térmica o estar prácticamente descubierto porque necesitamos trabajar sobre él.

Que la célula esté bien diseñada no es que nosotros vayamos «a gustito».

Es asistencia.

Que te vean también forma parte de la seguridad

Por fuera hay otro objetivo bastante básico en seguridad y emergencias: que te vean.

Las nuevas ambulancias estrenan una rotulación posterior con patrón Chevron, formada por franjas diagonales rojas y amarillas fluorescentes. Se combina con vinilo microprismático de alta retrorreflexión para aumentar la visibilidad del vehículo, especialmente cuando está detenido.

Esto importa muchísimo.

Una ambulancia parada en mitad de una intervención puede acabar colocada justo en el peor sitio posible y alrededor tiene profesionales, pacientes, familiares, policías, bomberos o cualquier otra persona trabajando.

Cuanto antes entienda el conductor que llega por detrás que aquello no es una furgoneta aparcada, mejor.

En el SUMMA vivimos durante años algo bastante ilustrativo con los antiguos prioritarios amarillo-auto.

De noche se defendían.

A plena luz del día, muchas veces parecía que no se veía un cojón.

El cambio posterior a prioritarios azules supuso una mejora enorme en visibilidad desde nuestra experiencia de trabajo. Incluso tiene un efecto colateral bastante práctico: a distancia algún conductor puede confundir inicialmente una UVI con Guardia Civil o policía y empieza a apartarse antes.

No fue para eso para lo que se cambió el color, evidentemente. Pero tampoco vamos a quejarnos.

En el caso de estas nuevas ambulancias del SAMUR, la combinación de señalización activa y elementos pasivos como el Chevron resulta especialmente interesante porque la visibilidad no debería depender exclusivamente de llenar la calle de destellos.

Y en entorno urbano esto importa doblemente.

Hay que proteger perfectamente una escena sin convertir la calle en una rave azul ni hacer pensar al vecino del quinto que ha empezado una invasión alienígena.

La documentación oficial que hemos revisado sí confirma diferentes intensidades para la iluminación asistencial interior. No hemos encontrado, de momento, una referencia equivalente que permita afirmar que los prioritarios luminosos exteriores tengan un modo específico de atenuación nocturna.

Así que no nos lo inventamos.

Los nuevos VIR y vehículos de mando

La renovación no termina en las ambulancias.

Otros 18 vehículos corresponden a intervención rápida y mando.

Un VIR no es una ambulancia pequeña.

No está pensado para trasladar pacientes. Su función es llevar rápidamente profesionales y material hasta el lugar del incidente, iniciar o reforzar la asistencia y permitir que el recurso que realizará el transporte llegue después.

Esa rapidez de primera intervención es justo lo que mide el tiempo de respuesta del SAMUR cuando se habla de tiempos del servicio.

En determinados escenarios esa diferencia es muy útil.

Un vehículo de este tipo puede moverse con más facilidad que una ambulancia y acceder a lugares donde una furgoneta grande empieza a encontrarse menos cómoda.

En los nuevos VIR y vehículos de mando se ha reforzado la protección térmica de la zona destinada al material.

Además, desde la cabina se puede controlar la temperatura de la nevera y del calienta sueros y comprobar el estado de carga de los equipos de electromedicina.

Eso permite descubrir un problema antes de necesitar el aparato.

Encontrar una batería descargada revisando el vehículo es una molestia.

Encontrarla descargada cuando tienes al paciente delante es otra cosa.

Los vehículos de mando cumplen otra función.

Cuando una intervención empieza a crecer y aparecen múltiples recursos, distintos cuerpos, zonas de trabajo y numerosos afectados, alguien tiene que coordinar todo aquello.

No es un detalle menor: la coordinación de escenas complejas es un músculo que se entrena, y estas jornadas sobre catástrofes y protección civil dan idea del tamaño de ese entrenamiento.

SAMUR tiene mucha experiencia en este terreno por la cantidad de grandes eventos, dispositivos preventivos e incidentes complejos que se producen en Madrid.

Es una parte del servicio bastante menos visible para el ciudadano que una UVI móvil, pero resulta fundamental para entender su capacidad de despliegue.

Una ambulancia psiquiátrica específica

Dentro de las 81 ambulancias hay una unidad diferente: una ambulancia tipo A1 destinada al transporte psiquiátrico.

En este tipo de traslados las necesidades pueden ser distintas a las de una ambulancia convencional.

El diseño tiene que proteger al paciente y a los profesionales y reducir elementos del habitáculo que puedan convertirse en un riesgo.

La documentación y la información difundida sobre esta unidad describen una configuración específica, con superficies resistentes y antideslizantes, elementos acolchados y soluciones adaptadas a este tipo de transporte.

La ventaja es evidente: no tener que improvisar cada intervención complicada sobre una ambulancia diseñada para otra cosa.

Conectividad y control del vehículo

Hay una parte de esta renovación que probablemente pase más desapercibida porque no tiene sirena ni luces.

La conectividad.

Los nuevos vehículos incorporan manos libres, comunicaciones de datos y cámaras para supervisar el habitáculo asistencial. El sistema de navegación queda integrado en la pantalla multimedia del vehículo.

Que la tecnología empiece a supervisar y a filtrar tareas en las emergencias no es ciencia ficción: en Nueva Orleans ya es un caso documentado, con sus luces y sus sombras.

Cada unidad dispone además de un código QR para acceder a su documentación técnica.

Parece una tontería hasta que necesitas consultar algo concreto de ese vehículo y la alternativa es localizar un PDF perdido o recurrir al método científico tradicional del sanitario: tocar botones hasta que algo funcione.

La idea general parece clara.

Intentar eliminar pequeñas fricciones del trabajo diario.

¿Cuánto cuesta la nueva flota del SAMUR?

Aquí hay que diferenciar entre comprar vehículos y disponer de ellos mediante renting.

El presupuesto base de licitación fue de 23.422.212 euros, IVA incluido, según el documento de pliegos del expediente 300/2025/00040, publicado en marzo de 2025.

No es lo mismo que el importe final de adjudicación.

El suministro se realiza mediante arrendamiento e incluye el mantenimiento de los vehículos, el seguro a todo riesgo y la gestión de la flota.

Ese documento fija la finalización prevista el 30 de junio de 2031. La fecha de noviembre de 2030 correspondía al anuncio municipal anterior, de octubre de 2024, no a este calendario de licitación.

Cuando se presentó la flota en septiembre de 2026 se habló de un coste anual aproximado de 4,6 millones de euros.

No son, por tanto, «23 millones por comprar 99 coches».

Dentro de esa cifra está el servicio de renting durante varios años y los servicios asociados.

Son dos tercios de las ambulancias, no toda la flota

Otro matiz importante.

Las 81 ambulancias nuevas representan aproximadamente dos terceras partes de las 120 ambulancias que integran el servicio sanitario municipal.

Así que cuando hablamos de «nueva flota del SAMUR» no significa que se hayan sustituido absolutamente todos los vehículos de una sentada.

Durante un tiempo convivirán distintas generaciones.

Y eso nos va a permitir ver algo muy interesante.

Qué diferencias se notan realmente cuando las nuevas dejan de estar limpias para la foto y empiezan a acumular pacientes, frenazos, golpes, kilómetros y horas de servicio.

¿Son mejores las nuevas ambulancias del SAMUR?

Sobre el papel hay mejoras bastante importantes.

Más atención a la ergonomía, redistribución del material, mejores sistemas de retención, más espacio útil, ayuda mecánica en la movilización del paciente, conectividad y una señalización exterior mucho más visible.

También hay algo que nos gusta especialmente: el Ayuntamiento afirma que en el diseño se contó con la experiencia y las aportaciones de los profesionales que utilizan cada tipo de vehículo.

Eso debería ser lo normal.

Pero cualquiera que haya trabajado dentro de una ambulancia sabe que lo que parece perfecto en un plano puede convertirse en otra cosa después de cientos de guardias.

Habrá que ver cómo envejecen los sistemas.

Cómo responden cajones y cierres después de miles de usos.

Qué averías aparecen.

Cómo funciona el mantenimiento del renting.

Qué tal responde el sistema de camilla.

Y, sobre todo, qué dicen los samuráis que trabajan dentro todos los días.

Porque una ambulancia se presenta una mañana.

Se prueba durante años.

SAMUR, SUMMA y una competición que no necesitamos

Summarios es la web no oficial de los trabajadores del SUMMA 112. Evidentemente nos gusta poner en valor cuando nuestro servicio acierta.

La incorporación de camillas eléctricas a las UVI del SUMMA en 2021 fue uno de esos aciertos y, después de años usándolas, podemos decir que el cambio fue enorme.

Pero esto no necesita convertirse en un SUMMA contra SAMUR.

Hay cosas que el SUMMA hace mejor.

Hay cosas que los compañeros del Ayuntamiento hacen mejor.

Y reconocer ambas es bastante más útil que jugar al derbi de las ambulancias.

Si el nuevo sistema de los samuráis mejora lo que nosotros llevamos usando cinco años, perfecto.

Cuando llegue nuestra siguiente renovación, querremos como mínimo esas mejoras y, si puede ser, alguna más.

De momento estas 99 nuevas unidades tienen muy buena pinta sobre el papel.

Ahora toca lo importante.

Ensuciarlas.

¿Cuánto cuesta la nueva flota del SAMUR?

El presupuesto base de licitación fue de 23.422.212 euros con IVA incluido, y el suministro es un arrendamiento que incluye el mantenimiento de los vehículos, el seguro a todo riesgo y la gestión de la flota, con finalización prevista el 30 de junio de 2031. No son 23 millones por comprar 99 coches: la presentación municipal habló de un coste anual aproximado de 4,6 millones de euros.

¿Se renueva toda la flota del SAMUR?

No. Las 81 ambulancias nuevas suponen aproximadamente dos tercios de las 120 que integran el servicio municipal, así que durante un tiempo convivirán distintas generaciones de vehículos.

¿Son mejores las nuevas ambulancias del SAMUR que las del SUMMA?

Sobre el papel hay mejoras importantes y el sistema de movilización del paciente es la comparación natural con las camillas eléctricas que el SUMMA estrenó en 2021. Que el sistema del SAMUR sea mejor está por demostrar: una ambulancia se presenta una mañana y se prueba durante años, con avisos, kilómetros y guardias encima.

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