Inicio › Foro de Summarios › Los trapos sucios se lavan en casa › Menosprecio al personal de UADs › Respuesta a: Menosprecio al personal de UADs
Os voy a contar el caso que me ha ocurrido en mi última guardia, no sé si es este el post adecuado, pero lo voy a contar en él porque hace referencÃa a la falta de compañerismo que reina en esta santa casa, y sobre todo porque los dispositivos no hacen a las personas.
Recibimos un aviso en nuestra UME de una paciente con dolor torácico y disnea, en la que el medico de la UAD solicita nuestra presencia. Al llegar al domicilio observamos la UAD aparcada junto al portal, al pasar junto al vehiculo observo que el Tecnico/ Conductor está leyendo el Marca y ni siquiera nos saluda ni nos mira. Al subir al domicilio allà se encuentra el medico de la UAD que nos dá las oportunas explicaciones, muy profesionalmente por cierto. Nuestro medico decide el traslado a un centro hospitalario. Os voy a contar que era una mujer de aproximadamente 120 Kg, el piso era un tercero sin ascensor. Nos disponemos mi compañero y yo a subir la silla evac, pero faena, la señora por tener un trasero enorme no entra en la silla, asà pues decidimos coger la antigua, esa que todos llevamos camuflada. Mi compañero solicita al inclito lector del «Marca» que si es tan amable de echarnos una mano, respuesta:» Lo siento chavales, pero yo tengo jodida la espalda, llamar a una de isolux y que os echen una mano ellos». Ante la delicada situación de la paciente, no podiamos esperar, decidimos como sea y con la ayuda incluso de un vecino y del propio medico de la UAD, bajarla a pulso . Al llegar a la calle, el lector del Marca, sale de su coche y se nos queda mirando, en ningún momento se acerca a menos de 20 metros. Una vez que entre todos los presente la tumbamos en la camilla y esta la introducimos en la ambulancia, entonces el lector se acerca y hace el siguiente comentario: « Joder tios, que huevos le habeÃs echado, asà os va a durar poco la espalda». Evidentemente me mordà la lengua,no le dije ni palabra y me metà en la ambulancia.
Nuestro médico hablo, tras finalizar la intervención, con el jefe de guardÃa, para contarle los hechos, y desconozco como habrá quedado la cosa. Pero lo que más me irrita de toda esta situación es que siempre termino con la sensación de que nuestros peores enemigos los tenemos entre nuestros propios compañeros, más que en la dirección.
