Hoy eligen destino 250 médicos y 150 enfermeros del SUMMA 112 Portal Local El Servicio de Urgencias y Emergencias SUMMA 112 de la Comunidad de Madrid ha culminado su proceso de selección de 250 médicos y 150 enfermeros con la elección de destino de los profesionales que se celebra en el día de hoy en la sede de la …
250 llaves ‘maestras’ para un futuro El Mundo En la rama sanitaria, el SAMUR-Protección Civil, SUMMA 112 y los servicios de emergencias de los principales hospitales públicos y privados de Madrid colaboran con el Máster en Medicina de Emergencias de la Universidad Complutense.
Un menor de 12 años, ingresado con pronóstico moderado tras un … La Vanguardia El menor sufrió quemaduras tras un episodio de electrocución en el brazo y la mano. Tras ser atendido en el lugar, fue evacuado en el helicóptero del Summa–112 hasta el Hospital de La Paz de Madrid, donde quedó ingresado con pronóstico moderado.
Un menor de 12 años, ingresado con pronóstico moderado tras un … Lainformacion.com El menor sufrió quemaduras tras un episodio de electrocución en el brazo y la mano. Tras ser atendido en el lugar, fue evacuado en el helicóptero del Summa–112 hasta el Hospital de La Paz de Madrid, donde quedó ingresado con pronóstico moderado.
Un menor de 12 años de edad ha tenido que ser ingresado en un centro hospitalario este lunes al haber sufrió quemaduras tras un episodio de electrocución en la localidad de Guadarrama.
Un varón de 34 años ha resultado herido este lunes al caer junto a un compañero al interior de un tanque vacío de la depuradora de aguas de Santovenia de Pisuerga, cuando trabajaban en su limpieza, según datos del Servicio de Emergencias Castilla y León 112, recogidos por Europa Press.
Dos mujeres de 28 y 32 años han resultado heridas a primera hora de esta mañana en Valladolid capital como consecuencia de una colisión entre dos turismos, según informaron fuentes del Servicio de Emergencias 112.
No sabía cómo titular esta entrada. Alemania resume bastante bien donde mi vida ha acontecido los últimos 6 meses. Fácil.
Como hace tanto que no actualizo mi blog, intentaré resumir, cómo mejor pueda, mis últimas andanzas por estos lares…
Hace realmente no demasiado tiempo, decidí que quería vivir mi vida. Quería trabajar. Como todos sabemos, el panorama laboral en España es bastante desalentador. Sin poder, inevitablemente, estar 100% segura de la decisión que tomaba, le eché valor. Quien no arriesga, no gana. Dejé el EIR de lado y tomé un nuevo camino en mi vida. Otra alternativa, un nuevo destino…
Tras mi búsqueda incesante en internet durante lo que pudo ser realmente no mucho más de 2 meses, encontré una atractiva oferta. Las entrevistas fueron muy bien, todo tenía muy buena pinta, las condiciones eran razonables y buenas… Firmé el contrato. Me quedaban 2 meses en casa que dediqué a hacer deporte (para no volverme loca) y a empezar con el alemán…
Y justo después de Navidades, el día 5 de enero, el día en el que mi blog cumplía 2 años, el día que me perdería los Reyes en casa durmiendo con mi hermana… Ese día cogería un avión con destino «Memmingen», Baden-Württemberg, Alemania.
Recuerdo perfectamente el momento de la despedida en mi casa, mi madre llorando y yo esfrozándome por no dejarme contagiar. Mi hermana y ella se quedaron en casa, con Flopy. Y mi padre y yo pusimos rumbo a Málaga. A las 4 de la mañana estábamos en pie y a las 6 ya estaba montada en el avión. Ese era ya mi tercer viaje sola a Alemania…
No sabes como sentirte. Emocionada, triste, dubitativa, expectante… Nerviosa. Dejar a mi padre en el aeropuerto también fue duro. Aunque él es fuerte (o eso pretende él aparentar), ambos sabíamos que íbamos a tardar en vernos algunos meses… Y eso, evidentemente, no era algo a lo que estuviéramos acostumbrados en nuestra familia.
Llegué al país germano y mi vida cambió. Hacía frío, iba a clase de alemán todos los días, vivía con una familia alemana y todo era nuevo. Fue divertido, conocí a muchos bebedores de cerveza ;), participé en las fiestas, me culturicé y disfruté. Me sentía bien, todo era precioso y el alemán se me empezaba a dar bastante bien…
Cambié de familia de acogida y seguí en mi proceso de culturización, esta vez, también en inglés. En general, estaba bastante contenta. Echaba de menos a mi familia, claro, pero sabía que tenían una semana de vacaciones y que vendrían a verme. De todas formas siempre estaba con algo entre las manos y no sentía lo que los alemanes llaman «Heimweh». En estos meses he convivido con gente muy dispar y he aprendido mucho. Ya no sólo alemán, sino interiormente, como persona. De arriba a abajo, de la cabeza a los pies.
Superé con creces mis expectativas con respecto al idioma. Me esforcé y dio sus frutos. Empecé comprando los billetes de autobús, de tren… Yendo a las panaderías a degustar esos dulces, y panes tan ricos que tienen los alemanes…
Los martes es el día del mercado en la plaza de la «Volkshochschule» y siempre que se me presentaba la ocasión acudía rauda al puesto del «Bäcker». «Ich hätte gerne diese Rosineneschnecke, bitte» 🙂
Todo lo que he hecho me ha ayudado a soltarme, a perder la vergüenza y a aprender el idioma. Y me siento realmente orgullosa por ello, ya que ha sido algo que he logrado yo sola, con mi esfuerzo y sin ayuda de nadie.
Ahora, con mi examen del B1 bastante más que satisfactoriamente aprobado en el bolsillo, he empezado a trabajar en un hospital alemán y me he mudado a un (bastante) pequeño piso en el que tengo (casi) de todo.
Estoy contenta, cómo no, tengo que estarlo. Me vine a este país por dos motivos. El primero, que aún no he mencionado, ha sido conocer a la persona de la que hace ya casi un año y medio me enamoré. Un alemán con gustos españoles que me ha hecho perder la cabeza… Tanto como para tomar una decisión de la que, a día de hoy, no me arrepiento en absoluto. Y la segunda razón, claro está, era la posibilidad de poder trabajar y hacer mi vida. Aquí las enfermeras españolas tenemos mucho prestigio, estamos muy bien formadas. Y en Alemania se necesitan actualmente enfermeras por doquier. Era el momento.
Me queda un mes y medio, exactamente, para terminar el curso de alemán y hacer el examen del B2 que me habilita para trabajar como una enfermera alemana más, y homologar mi título aquí. No puedo esperar, no tengo paciencia…
La realidad, es que muchos españoles que lo intentan aquí al igual que yo vuelven a casa. ¿Por qué? Influyen varios motivos… Que explicaré en otro post próximamente, junto con la situación de la enfermería en este país.
Vuelvo a escribir desde el país germano con muchas ganas. Y quién sabe, quizás me anime a grabar algo pronto también…
No sabía cómo titular esta entrada. Alemania resume bastante bien donde mi vida ha acontecido los últimos 6 meses. Fácil.
Como hace tanto que no actualizo mi blog, intentaré resumir, cómo mejor pueda, mis últimas andanzas por estos lares…
Hace realmente no demasiado tiempo, decidí que quería vivir mi vida. Quería trabajar. Como todos sabemos, el panorama laboral en España es bastante desalentador. Sin poder, inevitablemente, estar 100% segura de la decisión que tomaba, le eché valor. Quien no arriesga, no gana. Dejé el EIR de lado y tomé un nuevo camino en mi vida. Otra alternativa, un nuevo destino…
Tras mi búsqueda incesante en internet durante lo que pudo ser realmente no mucho más de 2 meses, encontré una atractiva oferta. Las entrevistas fueron muy bien, todo tenía muy buena pinta, las condiciones eran razonables y buenas… Firmé el contrato. Me quedaban 2 meses en casa que dediqué a hacer deporte (para no volverme loca) y a empezar con el alemán…
Y justo después de Navidades, el día 5 de enero, el día en el que mi blog cumplía 2 años, el día que me perdería los Reyes en casa durmiendo con mi hermana… Ese día cogería un avión con destino «Memmingen», Baden-Württemberg, Alemania.
Recuerdo perfectamente el momento de la despedida en mi casa, mi madre llorando y yo esfrozándome por no dejarme contagiar. Mi hermana y ella se quedaron en casa, con Flopy. Y mi padre y yo pusimos rumbo a Málaga. A las 4 de la mañana estábamos en pie y a las 6 ya estaba montada en el avión. Ese era ya mi tercer viaje sola a Alemania…
No sabes como sentirte. Emocionada, triste, dubitativa, expectante… Nerviosa. Dejar a mi padre en el aeropuerto también fue duro. Aunque él es fuerte (o eso pretende él aparentar), ambos sabíamos que íbamos a tardar en vernos algunos meses… Y eso, evidentemente, no era algo a lo que estuviéramos acostumbrados en nuestra familia.
Llegué al país germano y mi vida cambió. Hacía frío, iba a clase de alemán todos los días, vivía con una familia alemana y todo era nuevo. Fue divertido, conocí a muchos bebedores de cerveza ;), participé en las fiestas, me culturicé y disfruté. Me sentía bien, todo era precioso y el alemán se me empezaba a dar bastante bien…
Cambié de familia de acogida y seguí en mi proceso de culturización, esta vez, también en inglés. En general, estaba bastante contenta. Echaba de menos a mi familia, claro, pero sabía que tenían una semana de vacaciones y que vendrían a verme. De todas formas siempre estaba con algo entre las manos y no sentía lo que los alemanes llaman «Heimweh». En estos meses he convivido con gente muy dispar y he aprendido mucho. Ya no sólo alemán, sino interiormente, como persona. De arriba a abajo, de la cabeza a los pies.
Superé con creces mis expectativas con respecto al idioma. Me esforcé y dio sus frutos. Empecé comprando los billetes de autobús, de tren… Yendo a las panaderías a degustar esos dulces, y panes tan ricos que tienen los alemanes…
Los martes es el día del mercado en la plaza de la «Volkshochschule» y siempre que se me presentaba la ocasión acudía rauda al puesto del «Bäcker». «Ich hätte gerne diese Rosineneschnecke, bitte» 🙂
Todo lo que he hecho me ha ayudado a soltarme, a perder la vergüenza y a aprender el idioma. Y me siento realmente orgullosa por ello, ya que ha sido algo que he logrado yo sola, con mi esfuerzo y sin ayuda de nadie.
Ahora, con mi examen del B1 bastante más que satisfactoriamente aprobado en el bolsillo, he empezado a trabajar en un hospital alemán y me he mudado a un (bastante) pequeño piso en el que tengo (casi) de todo.
Estoy contenta, cómo no, tengo que estarlo. Me vine a este país por dos motivos. El primero, que aún no he mencionado, ha sido conocer a la persona de la que hace ya casi un año y medio me enamoré. Un alemán con gustos españoles que me ha hecho perder la cabeza… Tanto como para tomar una decisión de la que, a día de hoy, no me arrepiento en absoluto. Y la segunda razón, claro está, era la posibilidad de poder trabajar y hacer mi vida. Aquí las enfermeras españolas tenemos mucho prestigio, estamos muy bien formadas. Y en Alemania se necesitan actualmente enfermeras por doquier. Era el momento.
Me queda un mes y medio, exactamente, para terminar el curso de alemán y hacer el examen del B2 que me habilita para trabajar como una enfermera alemana más, y homologar mi título aquí. No puedo esperar, no tengo paciencia…
La realidad, es que muchos españoles que lo intentan aquí al igual que yo vuelven a casa. ¿Por qué? Influyen varios motivos… Que explicaré en otro post próximamente, junto con la situación de la enfermería en este país.
Vuelvo a escribir desde el país germano con muchas ganas. Y quién sabe, quizás me anime a grabar algo pronto también…